Cuando hablamos de terroir, muchas veces pensamos en un valle como una identidad única. El Valle del Maipo es reconocido históricamente por la estructura y profundidad de sus vinos tintos, mientras que Casablanca se ha convertido en sinónimo de frescura y elegancia gracias a su cercanía con el océano Pacífico.
Pero existe una pregunta que pocos consumidores se hacen: ¿Qué sucede cuando un viñedo nace entre ambos mundos?
En Viña López Pangue, ubicada en la Cordillera de la Costa, dentro del Maipo Costa, a casi 700 metros sobre el nivel del mar y muy próxima al Valle de Casablanca, vivimos esa condición excepcional. Nuestra ubicación permite que las brisas costeras moderen naturalmente las temperaturas durante la tarde y la noche, influyendo directamente en la forma en que maduran nuestras uvas.
Mientras el Maipo aporta estructura, concentración y personalidad, la influencia costera favorece una maduración más lenta, preservando aromas, acidez natural y una textura más fina en boca.
El resultado son vinos tintos que expresan dos territorios al mismo tiempo:
La profundidad del Maipo, la frescura de Casablanca, la elegancia del clima costero y la Identidad única de Nuestro Origen.
En variedades como Carmenere, Cabernet Sauvignon, Malbec y nuestras mezclas, esta unión nos permite elaborar vinos con intensidad, pero también con frescor.
En López Pangue creemos que algunos vinos no nacen solo de una variedad o de una técnica, sino del diálogo silencioso entre dos territorios.
Y pocas veces ese encuentro resulta tan especial como cuando el Maipo y Casablanca conviven en una misma copa.

Paula Cárdenas, Enóloga Viña López Pangue